Tantas veces te he visto
subir hacia mis labios
que sería capaz de inventar un lenguaje
que sólo tú y yo conociéramos.
Contigo es siempre primavera
en una orilla de tu cuerpo
y he llegado a amarte
en un oleaje de silencio
para vivir en tu nombre
la infinita prolongación
de un beso invisible.