Yo sabía que en tu cuerpo
habitaba la neblina
de otros sueños
que mi nombre era un pasar
de aves que emigran a otros campos
Por eso no me explico
tu mirada
turisteando en mis rincones
induciéndome a parir lo que no debo
Y el mismo equívoco sentir
cuando me planto sin pudor frente a tus aguas
donde hundo la punta de mi olvido
y se congelan mis buenas intenciones.