Szyszlo
©José O. Alvarez

Cuentan los que han muerto y han regresado a la vida que la luz que se desata tras el último suspiro es un camino que lleva a la eternidad. Esa sustancia espiritual que reverbera en las tinieblas de nuestra cotidianidad anuncia un mundo nuevo, donde el celeste inunda el terracota. Un atisbo de ese viaje de la oscuridad a la luz es lo que pretende señalarnos Fernando de Szyszlo con sus Caminos de Mendieta, exposición de gran envergadura presentada por una galería de Coral Gables.

Claude Levi-Strauss encontró entre los Caduveo y los Bororo del Brasil estructuras universales que existen en el inconsciente capaces de generar innumerables sistemas que se encuentran decantados en los mitos que como los fonemas del habla, son mitemas constituyentes del mismo. Szyszlo parte de lo crudo de la textura que es basamento que recombina y transforma a lo cocido de la esencia de significados donde la luz es el túnel que lleva a lo sublime. La dicotomía sombra/luz no produce desequilibrios porque hay una poética, un lirismo, unas atmósferas donde se balancean los contrarios seguidores del príncipe de la luz como los epígonos del príncipe de las tinieblas. En esa violencia lírica, armonía, dulzura, delicadeza y ternura, imponen sus designios al sugerir un espacio sagrado que invita a la contemplación.

El vano esfuerzo de Carl Jung de penetrar en la dimensión mítica de los sueños es realidad en Szyszlo. Sus cuadros son un archivo de imágenes arquetípicas que captan y amplifican mendrugos de los sueños y las fantasías. Su obra está cargada de simbolismo en un espacio utópico donde la dimensión espiritual se sobrepone a la materia. Un áurea de recogimiento invita a la meditación y cura del nefasto nihilismo postmoderno porque Szyszlo filogeneticamente transporta esa luz apagada tiempo atrás al convertirla en mandala propiciadora de redención y sublimación.

La arqueología ha demostrado que los materiales que usaban los antepasados que habitaron las alturas andinas eran elaborados de la familia de los camélidos. La vicuña fue la fuente del textil que prefería la aristocracia elitista. La fina calidad de la alpaca permitía la elaboración de tejidos sofisticados. Szyszlo retoma el misterio y la fantasía de los tejidos Nasca, Paracas, Chavín y Tihuanaco y como si estuviera en trance de ayawuasca, nos descifra el incontenible universo. Desteje del quipus las cuentas de esas sociedades cuya opulencia visual la compartían con las plumas del cóndor, del guacamayo, del cielo y de la tierra  introduciéndose en los mistificados subterfugios. Aunque huaquero tiene una connotación denigrante, al aplicarla al maestro Szyszlo cobra significación diametralmente opuesta. El maestro peruano es un chamán que sonsaca a los  chamanes de los andes y del desierto todo el legado que subsiste en ese tiempo y en ese espacio, precisamente porque tiene la virtud chamánica de conectarse en forma intensa y profunda al caleidoscopio milenario chancayano y luriniano.

Hay una serie de obras expuestas permanentemente en la Galería Virtual de la Universidad de Lima que retomo para conectarlas con este ensayo. Sobresalen los paisajes deCajamarca con sus distintos tonos rojizos que son atravesados por las sombras de la noche. La presencia de la muerte ronda esos espacios y nos hablan de sacrificios. El escalofrío que produce no es gratuito; la obra los produce porque va de un extremo a otro del espectro frío/calor.

Los caminos de Mendieta muestran el desierto que se desparrama por la parte occidental de los Andes. Por esos caminos la muerte se viste de diente y piel de serpiente similar a la piel y los incisivos colmillos de los animales del desierto mexicano de Tamayo.

Los caminos de Mendietapueden conducirnos a las alturas andinas bolivianas y dejarnos frente a Las puertas del sol vigiladas por el si Monolítico de Ponce donde se siente la presencia de la cultura Tiahuanaca. Esas alturas tiahuanacas Puka Wamani se cubren de niebla gris y sus círculos encerrados en la cuadrícula buscan desgajarse de las alturas.

Al cruzar esas puertas, se adentra en habitaciones donde la luz que penetra por el techo son pórticos sin puertas que conectan a los oscuros habitantes. En esos laberintos las parejas reciben respectivamente el brillo celeste que penetra por el techo, por la puerta que se olvidó cerrar del todo, o por los intersticios por donde se cuela la claridad en esos interiores. Allí  las mesas rituales sirven de montura para que cabalgue la muerte como la de Ryder en su escuálido caballo. Aquí la mesa está fija, porque es la mesa del sacrificio donde se arrancan los corazones que serán lanzados al espacio infinito para que iluminen en la noche estrellada como sigue iluminando desde el Museo de Arte Moderno la sobrecogedora de Van Gogh.

El impecable trabajo de Szyszlo está ritmicamente estructurado y sus cuadros se asimilan a los ideogramas cuyos conceptos son más poderosos que la palabra. Para acceder a este sistema logográfico hay que asumir la posición de trance estimulados por la fuerza de sus texturas, de sus tonos, de su lirismo, de su violencia, de su claroscurorembrandtiano.

El único cuadro que se sale de esta tónica es un cuadro que desemboca en el expresionismo abstracto de Rothko al tratar de concretar esa simbología perseguida por el curaca donde el gris asume el poderío. Con ésto logra la pureza total ya que se reduce al rectángulo usando el blanco y el negro para obtener ese gris que se confunde con el ceniza del cielo tiahuanaco. Posiblemente la alegoría propia de lo abstracto está en esas lágrimas rojas que brotan de un corazón desgarrado en uno de sus costados. Esa agonía del maestro señala el camino largo de los grises cuya ambigüedad es riqueza en un mundo acostumbrado a las etiquetas y a la falta de conmiseración. 



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http://www.ulima.edu.pe/GalVirtual/szyszlo/cuadro01.jpg (65166 bytes)
Szyszlo, Fernando de
Cajamarca
.
Óleo sobre lienzo 160 x 130 cm. 1961

1


http://www.ulima.edu.pe/GalVirtual/szyszlo/cuadro02.jpg (65166 bytes)
Szyszlo, Fernando de
Dos/Caminos a Mendieta.
Acrílico sobre lienzo 170 x 140 cm. 1998

2


 

http://www.ulima.edu.pe/GalVirtual/szyszlo/cuadro03.jpg (65166 bytes)
Szyszlo, Fernando de

Acrílico sobre lienzo - 1.50 x 1.20 m. 1998

3


 

http://www.ulima.edu.pe/GalVirtual/szyszlo/cuadro04.jpg (65166 bytes)
Szyszlo, Fernando de
Dos/Camino a Mendieta
Acrílico y carbón sobre lienzo. 150 x 150 cm. 1977

4


 

http://www.ulima.edu.pe/GalVirtual/szyszlo/cuadro05.jpg (65166 bytes)
Szyszlo, Fernando de
De la serie La Habitación Nº23.

5


 

http://www.ulima.edu.pe/GalVirtual/szyszlo/cuadro06.jpg (65166 bytes)
Szyszlo, Fernando de
La habitación No. 23
Acrílico sobre lienzo. 160 x 200 cm. 1997

6


http://www.ulima.edu.pe/GalVirtual/szyszlo/cuadro07.jpg (65166 bytes)
Szyszlo, Fernando de
Puka Wamani.

7

 


http://www.ulima.edu.pe/GalVirtual/szyszlo/cuadro08.jpg (65166 bytes)
Szyszlo, Fernando de
Interior.

8


 

http://www.ulima.edu.pe/GalVirtual/szyszlo/cuadro09.jpg (65166 bytes)
Szyszlo, Fernando de
Noche Estrellada

9

 


 

http://www.ulima.edu.pe/GalVirtual/szyszlo/cuadro10.jpg (65166 bytes)
Szyszlo, Fernando de

10



Rothko, Mark
Untitled
1963
Oil on canvas
69 x 64 in. (175.2 x 162.5 cm)

11



The Race Track (Death on a Pale Horse)
c. 1896
Oil on canvas
27 3/4 x 35 1/8 in. (70.5 x 89.2 cm)
Cleveland Museum of Art



Tamayo, Rufino
Animals
1941
Oil on canvas
30 1/8 x 40 in. (76.5 x 101.6 cm)
The Museum of Modern Art, New York



The Mill
c. 1650
Oil on canvas
34 1/2 x 41 1/2 in. (87.5 x 105.5 cm)
National Gallery of Art, Washington



Van Gogh, Vincent
The Starry Night 1889
Oil on canvas 29 x 36 1/4 in.
The Museum of Modern Art, New York


Portada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

huaquero: persona que se especializa en destapar tumbas indígenas para extraer las cosas de valor que contiene.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

quipus: cuerda tejida para contar. Elemental calculadora.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Durban Segnini Gallery - Zsyszlo Exhibition
3308 Ponce de Leon, Coral Gables, Florida USA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Chancayano: se refiere a las arenas de Chancay
Luriniano: hace referencia al mar misterioso de Lurín en la costa pacífica peruana.