Postmodernismo
©José O. Alvarez

    Tuércele el cuello al cisne de engañoso plumaje (33)1
González Martínez

   Cuando el poeta mexicano Enrique González Martínez le torció el cuello al cisne modernista posiblemente no se dio cuenta que estaba sentando las bases de un movimiento que le torció el cuello a todo lo que se le presentaba. Tampoco sabría que Federico Nietzsche, autoproclamado el anticristo, con la muerte a Dios le torcía el cuello a las concepciones omni-abarcadoras que pretendían darle orden al caos del mundo.

   El post-modernismo, nacido de estos magnicidios, se presenta como una visión filosófica que pretende reemplazar los argumentos finiseculares del mundo moderno con algo nuevo que abre la puerta a la incertidumbre. El período moderno en su declinación exigía una nueva visión y ésta, aunque no se quiera, ha convertido al oeste en una pluralidad de culturas donde ninguna ideología impone su dominio. Postmodernismo significa entonces el final de singulares puntos de vista lo que conlleva a una guerra a la totalidad, una resistencia a las explicaciones singulares, un respeto por la diferencia y una celebración de lo regional, lo local y lo particular.

   La agenda fundamental de los post-modernistas es objetar el monolítico elitismo y crear el puente que divide la elite de las masas donde las diferentes formas de vida se confronten, disfruten, yuxtapongan, representen, dramaticen y se legitimen mutuamente. Sus motivos son políticos y estéticos. Esta estrategia de afirmar y negar las estructuras de poder existentes contrapone formas opuestas de discurso.

   Jean-Francois Lyotard endosa la idea de que no debemos tener narrativas totalizantes. No podemos depender del singular discurso de una historia unificada que legitimice todos nuestros reclamos políticos, morales y religiosos. Lyotard retoma las ideas Wittgensteinianas del lenguaje como juego y las usa como paradigma de conocimiento porque es la llave de las ‘narrativas pequeñas’ opuesta a las ‘narrativas grandes’. Su objetivo es una política que pueda respetar el deseo por la justicia y la búsqueda de lo desconocido, en una real liberación de los seres humanos. Lyotard propone que surjan y se propaguen miles de discursos ya que así se sientan las bases del futuro feliz. El objetivo es maximizar la diferencia, celebrar la diversidad. Este intento de cuestionar esa visión sería considerado por Lyotard un acto terrorista.

   La visión del mundo postmoderna es libertaria como un arco iris de coalición de intereses que cambian: feminismo y post-feminismo, ecologismo, teologismo liberacionista, ecumenismo, homoerotismo, en fin, ‘modern ismos’. El cruce entre las disciplinas es una fuerza motora. Casi todos los escritores postmodernos combinan los géneros puesto que las audiencias son híbridas y heterogéneas, lo que nos demuestra la idea contestataria, heterodoxa y pluralista. El movimiento más significante de todos es la democracia electrónica, el pluralismo de la información, los movimientos étnicos emergentes de liberación, regionales y transnacionales. Sistemas neolíticos y modernos coexisten mutuamente en la época postmoderna permitiendo, por ejemplo, que este esbozo crítico sea apreciado por un colega que se encuentra en lo profundo de la selva.

   Aunque el movimiento post-moderno parece representar una amplia protesta social contra la modernización, la destrucción de las culturas locales por las fuerzas combinadas de la racionalización, la burocracia paquidérmica, el desarrollo a grande escala y del moderno estilo neoliberal, sin embargo, varios críticos considerados postmodernos, lo cuestionan. Jean Baudrillard critica los significados de los sistemas de consumo que le parecen ‘obscenos’, con los simulacros que reemplazan la realidad primaria. Arthur Kroker lo llama ‘cultura del excremento’. Identificándose con ellos, John Barth dice que los escritos postmodernos son la última acequia decadente de una literatura de relleno cuya inflación refleja, según Newman, una economía inflacionaria que se enlaza con la lógica cultural de un capitalismo tardío expuesta por Jameson.

   Jacques Derrida caracteriza el postmodernismo como deconstructivo o eliminativo ya que este pensamiento termina en relativismo o nihilismo donde la subjetivación particular produce un silogismo que hace imposible la comunicación. En el postmodernismo el hablante es atrapado en un esquema de fracasada representación. Pasa como en "El castillo" de Frank Kafka donde no se puede obtener una descripción estable del protagonista pues éste es visto de diferentes maneras por diferentes personas, o por las mismas personas en diferentes tiempos. El lenguaje polimorfo por naturaleza falla en representar aún el mismo conocimiento porque este mismo es sujeto a la crítica por ser un lenguaje particularmente codificado. Desde este punto de vista cualquier pretensión de conocimiento que se plantee como verdadera asume la autor-idad que Roland Barthes demitifica. En este sentido, la ausencia total de guías sume al pensamiento en un mar caótico donde los vientos polidireccionales que mueven el barco del conocimiento, están preñados de esa esterilidad intelectual que producen los actos onanistas realizados con preservativos ajenos.2


Notas

1 Carlos  Reyles en  La muerte del cisne, París, Sociedad de Ediciones Literarias y Artísticas, 1910 y José Moreno Villa en El lago, la rosa y el cisne, trae un romance que plantea la  muerte del modernismo, no torciéndole el cuello sino presentándolo como ese "un lago  artificial / que, al tiempo abandonado, / lucía verde limo / y suciedad y  fango..." Cfr.:GUTIÉRREZ NAVAS, M.D.: "Textos poéticos de José Moreno Villa en  las publicaciones periódicas malagueñas (1900-1975)". En CUEVAS, C.(Ed.): José  Moreno Villa en el contexto del 27. Barcelona, Anthropos, 1989, p. 265

2 El libro de Alan Sokal  Las imposturas intelectuales critica fuertemente estos esfuerzos onanistas.

Autores mencionados

Barth, John. "The literature of Replenishment". Atlantic 245, (1980): 65-71

Barthes, Roland. El placer del texto. [traducción de Nicolás Rosa], Buenos Aires : Siglo Veintiuno Editores, 1974.

Baudrillard, Jean. Simulacra and Simulations. University of Michigan Press, (Ann Arbor, Michigan), 1985.

Derrida, Jacques. Deconstruction in a nutshell : a conversation with Jacques Derrida. New York : Fordham University Press, 1997.

González Martínez, Enrique. Antología poética. Tercera edición, Buenos Aires – México: Espasa – Calpe, 1944.

Jencks, Charles. The Postmodern Reader.  London/New York: Academy Editions, 1992.

Kafka, Franz. The castle. New York: Knopf, c1954

Kroker, Arthur, The postmodern scene : excremental culture and hyper-aesthetics
New York: St. Martin's Press, 1986.

Lyotard, Jean Francois. The postmodern condition : a report on knowledge. Manchester University Press, c1984.

Nietzsche, Friedrich. Voluntad de Poderío. Madrid: Edaf, 1981.


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