Los perros del paraíso y la nueva novela histórica
©José O. Alvarez

Posiblemente la marca de medio siglo del "descubrimiento" a llevado a muchos escritores a "redescubrir" la historia de esa época con unas estrategias interpretativas similares que caracterizan a la nueva novela histórica, las cuales cataloga el crítico uruguayo Fernando Aínsa y que utilizo para el análisis de "Los perros del paraíso" de Abel Posse.

  1. Posse no sólo relee toda la historia del imperio español y los viajes de Colón, sino que efectúa una relectura de toda la historia y cómo ésta se proyecta en el presente. Las nuevas multinacionales de Santangel & Hawkins Ltd, United Fruit Co., Semper Veritas (Inquisición), etc., son los nuevos lebreles que se enmascaran con posiciones salvacionistas, pastorales y exorcizantes, demostrando que la búsqueda y el saqueo continúan.
  2. El proceso de crítica analítica de la historia impugna la legitimación instaurada por las versiones oficiales de la "Historia de lo grandilocuente" que niegan o silencian lo alternativo o contestario. Como "la historia se escribe por parte de quienes triunfan; los que pierden escriben novelas" (Alvarez 88), Posse destruye esos mitos reverenciados e impuestos por la "falsedad esencial de los historiadores" que elaboran sus relaciones con el objeto de obtener privilegios o mantener los adquiridos.
  3. La multiplicidad de perspectivas cuestiona la verdad absoluta. Según Posse, la visión que da Colón, no es la misma que dan los indígenas. Éstos ya habían descubierto el viejo mundo pero no les había interesado su conquista porque sus habitantes eran hombres aparentemente desdichados. Por otro lado, ese privilegio excesivo hacia la metáfora les impedía invadir civilizaciones carentes de ella. El mismo título de la novela es polivalente: por un lado, los perros del paraíso encontrado no ladraban porque no había propiedad privada que defender y servían como alimento, en contraste con los nuevos perros defensores de la fe católica y de la moral sexual que se apropian del paraíso cual mastines depredadores, reflejados en tiranos y lacayos que aún tienen que soportar estas naciones.
  4. La "distancia épica" de la historia queda abolida. Al humanizar a través de la ficción, se descubre y ensalza al ser humano en su dimensión más auténtica. La reina Isabel posee un olor potente de felina en celo. El rey Fernando con sus dieciocho capas apergaminadas de otros tantos veranos sudorosos se contrapone a un Cristo que no sudaba porque su cuerpo era preforma virginal nacido de virgen. El Papa se unge con el esperma de Fernando para consagrar la nueva Sinarquía. Todos los héroes culturales son presentados como simples mortales bajados del pedestal en que los coloca la "épica histórica". No se salvan los personajes, ni las utopías: el paraíso está en el pezón de una tierra que no es redonda como una naranja sino como una pera. Hasta el Tirano difunto de Nietzche es rebajado a la simple posición de un demiurgo demonio aniquilador y triunfante.
  5. Posse toma distancia con la historiografía oficial porque en forma irreverente presenta los jerarquizados hechos por todos conocidos. Los aspectos escatológicos son presentados con naturalidad como parte de una documentación que no se queda en los detalles gloriosos.
  6. Superpone diferentes tiempos históricos donde el pasado es reescrito desde la perspectiva del presente. Dentro de este "anacronismo desfachatado" como lo llama Posse, el "Congreso de Cultura Hispánica de 1940" es traído de los cabellos, pero encaja en la novela porque dichos congresos dejan en el papel muchas consideraciones que son letra muerta: historias por vivir.
  7. La historicidad es objetiva o ficcional. Muchos datos exactos tomados de la historia son presentados de tal manera que parecen ficticios, mientras que muchos datos ficcionales parecen objetivos. La cronología que presenta Posse al comienzo de cada capítulo se asemeja a las cronologías utilizadas por los historiadores. Esa cronología va más allá que la objetiva de la historia porque presenta una cronología jamás expuesta: la de los Calli y los Ahau incaico-aztecas. Los aspectos metaficticios están presentes donde la ficción creada por Posse reflexiona sobre la objetividad y ficción historiográfica. Dentro de esta historicidad ficcional aparecen personajes que reflexionan sobre el discurso que se está leyendo como los lansquenetes Borges, Todorov, Nietzche, Swedenborg, y Cervantes (el manco que el escribano no quería de amanuense).
  8. Las modalidades expresivas diversas disfrazan los textos presentados. Las notas de pie de página que Posse intercala, pretenden darle autenticidad porque son citas de otros autores o aclaraciones del autor como la que plantea el nacimiento de la secta de los SS que no sólo hace referencia a la Historia de Prescott, sino que se atreve a ir más lejos al plantear de donde le vino al Führer la inspiración para crear su aparato represivo. Aunque cita los diarios de Colón o los textos de Fray Bartolomé de las Casas, éstos sirven más para el objetivo de la novela y no para la tergiversación que le dieron otros autores. Las piedras de oro fino y las resinas perfumadas no se descubrían para explotarlas vulgarmente en sentido comercial, sino porque eran signos indiscutibles del paraíso. Las perspectivas múltiples de Posse, son un prisma donde la complejidad da mayor autenticidad porque en este collage documental se detectan los diferentes modos de la condición humana.
  9. La escritura paródica cuestiona la historia con hondo sentido del humor. Para Posse las fingidas crónicas de viajes convertidas en libros perversos se multiplican editados en un aparato nuevo llamado la imprenta. No sólo se burla del pasado, sino del presente cayendo en sus redes hasta el lamentable sicoanálisis, el estructuralismo funcional y todas las secuelas de interpretación racionalista.
  10. La mayor preocupación por el lenguaje aunque fuera el "bastardo, desosado, agradablón y aclaratorio" de la lunfarda porteña, nos hace entender el acercamiento lingüístico emprendido por Posse que cuestiona ese lenguaje altisonante y carente de sangre y vida de los tratados de historia. Al citar tratados semiológicos quiere reafirmar la validez de este lenguaje vital despreciado por la academia.

Aínsa podría haber resumido estas diez características a la tercera parte. La intertextualidad, metaficción y parodia se conjugan y diferencian aunque, en definitiva, cortadas a ese extremo sirven como herramientas lógicas para clarificar un poco el fenómeno de la nueva novela histórica.

Trabajos citados

Aínsa, Fernando. "La nueva novela histórica latinoamericana". México: Plural, Sep. 1996. 82-85

Alvarez Gardeazábal. Pepe Botellas. Bogotá: Plaza y Janés, 1984

Posse, Abel. Los perros del paraíso. Barcelona: Plaza y Janés, 1993



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