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Parodia
e intertextualidad de dos argentinos Con
el arribo de las vanguardias y los análisis formalistas y estructuralistas,
se puede asumir que todas las obras son palimpsestos (textos creados
sobre la base de otros textos), sin embargo esta categoría tiene diversas
acepciones de acuerdo a los diferentes teóricos que se han ocupado de
la crítica literaria. Hay que dejar a un lado las definiciones de los
diccionarios sobre este concepto porque la escritura que se hacía encima
de estas tablillas, que era borrada muchas veces, generalmente no se basaba
en el texto anterior. En cuanto a la parodia, los diccionarios comentan
que éstas son pedazos que imitan o remedan otros trabajos para ridiculizar
el original, sea éste animal, persona o cosa, como lo hacen los autores
modernos que usan antihéroes para parodiar héroes clásicos. La parodia
con su sátira socava la forma original porque apunta a los flancos débiles
de anteriores trabajos. Los modelos para parodiar pueden ser formas codificadas
o no, y pueden ser tomados de la cultura erudita o popular. Toda
adaptación de estilos precedentes puede considerarse una parodia, aunque
en el estricto sentido la parodia es una ironía consciente o una evocación
sardónica de otro modelo artístico. Bajtin postula que toda repetición
es una parodia que ofrece cierto tributo a la voz original. Los formalistas
rusos ven toda literatura como una cita especialmente en la parodia que
no está fuertemente cargada de ironía, ya que según ellos, nada literario
existe aparte del lenguaje de textos previos. Lo
que Margaret Rose llama en Parody/Metafiction, repetición
transcontextualizada es posiblemente una repetición intertextual
e ironización de la copia. La imitación exacta o la repetición puede constituir
parte de la parodia como veremos más adelante especialmente con Cortázar.
Los postestructuralistas (entre otros, Jacques Derrida y Michel Foucault)
extienden este asunto aun más allá pues para ellos toda repetición es
transgresora. Repetición es exceso y exceso es diseminación o derroche
que disipa la energía original. De acuerdo a esto, la noción de Bajtin
de una estilización neutral, es imposible porque al repetir se parodia
o se transgrede. Genette
describe la literatura como una construcción de grado segundo
hecha de pedazos de otros textos que coloca un mapa genérico para la lectura.
Limita el término intertextualidad1 a la cita, el
plagio y la alusión que puede crear la parodia. Muchos críticos contemporáneos
están de acuerdo que la parodia no sólo reitera otros textos; su diferencia
textual y contextual del original se refuerza por una generalidad irónica
y tono burlesco. Frecuentemente no satiriza; ni pretende corregir el original,
pero divierte y a veces pone en ridículo. El concepto de palimpsesto
propuesto por Genette, es un avance conceptual en términos del alcance
intertextual aunque su rigorosa taxonomía reduce el poder interpretativo
del término. En este caso retomo solamente lo relacionado con el "hipotexto"
modelo del cual se parte y al segundo que lo contiene o absorbe,
"hipertexto". Genette
ha observado que de todas las relaciones entre un hipotexto y un hipertexto,
la transformación por "transposición" es la más importante porque
bajo esta categoría se sitúa el grueso de la literatura universal (292).
La transposición por condensación consiste en transformar un texto a través
de un resumen que, como todo resumen, condensa el original (293). Borges
advierte que su procedimiento es el "desvarío laborioso y empobrecedor,
[el] de componer vastos libros; [el] de explayar en quinientas páginas
una idea cuya perfecta exposición oral cabe en pocos minutos". Este
procedimiento borgesiano lo que ofrece es un resumen, un comentario, al
simular que esos libros ya existen (B,
483). Tlon, Uqbar,
Orbis Tertius es un resumen del volumen onceno de la Primera Enciclopedia
de Tlon; Examen de la obra de Herbert Quai", es una
reseña de la obra de un autor apócrifo escrita con la jerga de los críticos;
El jardín de senderos que se bifurcan resume la novela de ese
nombre del poeta Tsui Pen, donde Borges busca el centro a través del laberinto
infinito del texto que es una metáfora que se interpreta a sí misma con
sus falsas pistas y sus tramas superpuestas; el destino último del protagonista
en el Tema del traidor y del héroe es un plagio de pasajes de
obras de Shakespeare; El sur, resumen apretado de una de las
historias de Las mil y una noches; y los libros Antiguas
literaturas germánicas, Manual de zoología fantástica e Historia universal
de la infamia son resúmenes de otros libros. Una
forma de relación intertextual por transposición es la transvaloración,
o sea, la modificación del sistema de valores del hipotexto valorizando
lo desvalorizado o viceversa desvalorizando lo valorizado. Pierre
Menard, autor del Quijote lleva ese procedimiento a sus últimos extremos
ya que presenta la lectura y la escritura como dos caras de un mismo acto.
Borges a través de Pierre Menard dice que "he reflexionado que es
lícito ver en el Quijote 'final' una especie de palimpsesto, en el que
deben traslucirse los rastros -tenues pero no indescifrables- de la previa
escritura" (B, 450). Al colocar a un oscuro escritor como autor de
una de las grandes obras de la literatura universal pretendía reafirmar
aquello de que "todo hombre debe ser capaz de todas las ideas"
(B, 450). Para
Alazraki, escribir es releer un texto anterior, reescribirlo, superponer
un texto nuevo a un texto antiguo, absorber en el hipertexto su modelo
o hipotexto (302). Los textos de los cuentos de Borges son como un espejo
que invierte o revierte historias ya contadas, imágenes ya advertidas
que capturan ese momento en que un texto dialoga con otro, ese momento
en que un texto emerge como el reflejo de otro, como si uno contuviera,
explícita o implícitamente, al otro. Esta intertextualidad se limita a
establecer, pero sobre todo, a estudiar la relación creadora entre dos
o más textos en su condición de lenguaje (282). La existencia de un modelo
es, para la intertextualidad, una premisa a partir de la cual lo que importa
es el juego entre ese primer texto y el segundo que lo incluye (relación
explícita) o lo absorbe (relación implícita) (283). La
naturaleza del palimpsesto del texto literario está sugerida por Borges
en el párrafo final de El inmortal que es lo más próximo a una
representación del texto total que contiene todo lo que es dable expresar.
Por eso concluye que todo no son sino "palabras, palabras desplazadas
y mutiladas, palabras de otros, [
] la pobre limosna que le dejaron
las horas y los siglos" (B, 533). Para los antiguos, crear equivalía
a imitar los modelos clásicos, por eso Borges lo hacía resumiendo mientras
que a la vez mostraba su propia voz. Gutiérrez
Girardot dice que para que haya un retorno de lo idéntico es preciso que
haya un comienzo, un individuo que se repita. La repetición requiere un
espacio de individualidad (4). El Aleph, para cuya comprensión
Borges mismo da las claves, es una parodia que cuestiona de la Divina
Comedia la ambición de escribir un libro absoluto que describa o explique
o interprete el Universo, que se deshoje por el Universo, que sea el Universo.
La
metamorfosis a la que Borges somete los modelos son obvios en varios de
sus cuentos. Uno de los más obvios es el de Tlon, Uqbar, Orbis Tertius,
citado ya. De acuerdo a Rodríguez Monegal (10), la metamorfosis sigue
casi al pie de la letra el modelo de la Enciclopedia Británica hasta en
sus notas, yendo más allá al desembocar en la reducción paródica que funciona
admirablemente. La Encyclopaedia Britannica era, para él, no sólo
una colección de libros: era una biblioteca, en que el orden del universo
de la escritura/lectura se sometía al "desorden alfabético"
(9). La obra misma -su estructura, su plan, su alcance- habrá de servir
de modelo a muchos de los ensayos y hasta de los cuentos de Borges (10)
quien al imitar todo el contexto con sus notas, artículos, etc., parodia
y eleva a la vez algo que él admiraba. Borges
concibe la literatura como un texto cuyas constantes reverberaciones han
producido y producirán todos los libros de esa hipotética "biblioteca
total". Una obra se debe menos a su autor que a los ecos que esa
obra desata en otros autores puesto que cada escritor crea a sus precursores.
Un texto, cualquier texto, queda así reducido a su condición de avatar,
de forma, o de eco de otro texto (B, 475). Borges propone respecto a la
literatura lo que Lavoisier había postulado en el siglo XVIII respecto
a la naturaleza: "Nada se crea, todo se transforma," o lo que
Henri Cartier-Bresson ha dicho respecto al arte: "No hay nuevas ideas
en el mundo. Hay solamente nuevos modos de ordenar las cosas" (285).
La primera relación que la prosa de Borges establece es un esfuerzo imitativo
de algo serio que tenga prestigio. El primer Borges escribía usando el
modelo barroco de anteojeras, imitándolos seriamente. En 1942 su estilo
comporta una toma de distancia que deforma ese primer estilo y lo lleva
a parodiar y hasta caricaturizar todo incluyendo su propio trabajo. En
1980 Stanley Fish escribió un libro Is There a Text in This Class?
donde argumenta que un texto no es tal sin el lector y un contexto. Puntualiza
que la elaboración de significados es un proceso no como extracción de
contenidos, sino como interpretación que difiere en función de la experiencia
del lector. La intertextualidad que yo encuentro no es la misma que puede
encontrar el experto, ni la misma que puede encontrar un novicio. Un libro
como Rayuela puede ser imposible de leer para el último que se
quedará en el lado de acá o de allá, sin ir más allá, porque la participación
activa envuelve la construcción de una realidad que escapa al mismo planteamiento
del libro una vez se logra atravesar la maraña tejida por el mismo. Para
un experimentado lector la intertextualidad es obvia porque descubre que
el texto es la superposición de muchos textos y la superposición del mismo
texto que se reescribe en varios niveles que pretenden ser uno. Lo que
para un lector pasivo representa entretenimiento, puede ser una parodia
o sátira para un lector activo. El propósito también hace la diferencia.
El hecho de leer a estos autores con la mira puesta en extraer algo que
pueda interpretar, me coloca en la posición del lector activo muy diferente
a la que tuve la primera vez que me enfrenté con ellos para gozarlos.
Ante una obra de esta naturaleza cabe lo planteado por Barthes para quien
la muerte del autor permitía el nacimiento del lector. Rayuela
se reescribe así misma como la lombriz que se muerde la cola. Los encuentros
casuales de Oliveira y la Maga por las calles de París; las búsquedas
de cielos en los basureros; toda la construcción de estreno que hay entre
Horacio y Berthe Trépat; las recogidas de alambres e hilos que luego Horacio
teje en las lámparas; las disertaciones del Club de la Serpiente en el
cuarto de la Maga mientras Rocamador duerme el sueño de los justos; el
cuerpo descuadernado de Morelli similar a su obra; el intento de llegar
al cielo de las Rayuelas de la Maga y de Tala; el descenso a los puentes
para encontrarse con Emmanuel; la entrega de la llave de Morelli a Oliveira
y el peso enorme que representaba como si hubiera recibido el Aleph; la
entrega del mate a través del puente; el descenso a la morgue en el manicomio;
todos son elementos que una y otra vez tejen intertextualmente la obra.
Rayuela
misma al plantear que "fuiste siempre un espejo terrible, una espantosa
máquina de repeticiones "(17) nos confirma lo anterior. Según Jones,
Cortázar usa a París y a las experiencias de Oliveira como el medio de
leer otros textos (223) y de crear el suyo propio. París se convierte
en un criptograma donde los cruces, aceras, ventanales de tiendas, avisos
y hasta los transeúntes revelan (227) potencialmente algo que escapa a
los habitantes alienados. Como los manuscritos de Ur, continúa Jones,
París es un texto primitivo, una serie de signos que los lectores deben
descifrar e incluso inventar (229). Oliveira, como "lector macho",
permite que las mujeres lo guíen por sus calles, para leer la ciudad a
través de sus cuerpos. "Emmanuele, who dresses in layers of clothing
garnered from the city rubbish and sleeps wrapped in pages of France
Soir, is a human palimpsest. (232). Para Oliveira, "su signo
es siempre buscar" y lo hace en París porque para casi todos los
intelectuales latinoamericanos esta ciudad luz representaba el ideal,
"a displaced effort to posses that earthly city in its teeming reality"
(232). La primera parte de Rayuela está perforada por otros textos
para demostrarnos que la novela va a cargar el peso de la referencia,
la alusión, la cita y la discusión. Esto lo hace claro en el capítulo
34 donde toma al pie de la letra aquello de leer entre líneas cuando cita
textualmente Lo prohibido de Galdós y lo coloca entre líneas para
ser leído simultáneamente mostrando con ello la imposibilidad del lenguaje
mismo para expresar la totalidad. El extenso uso de la parodia por Cortázar
"reinforces the insupportable ambiguity that characteriezes the entire
novel" (229) no sólo subvirtiendo los palimpsestos que se presentan
sino la misma realidad. Estos textos repetidos son un atisbo pues al volver
a caminar los pasos dados por otros, las experiencias de otros se logra
en parte la condición de ser. "París
es una enorme metáfora" como lo repiten los del Club de la Serpiente
porque permite descifrar en parte esa esquiva realidad. Oliveira llama
a París "un mandala que hay que recorrer sin dialéctica" (485),
porque en sus mandalas callejeras se encuentra plasmado el reto de recorrer
el suelo para llegar al cielo, pero para hacerlo hay que abandonar el
ropaje racional. Las mujeres logran penetrar el laberinto a través de
la intuición, no del intelecto ya que ellas, como la maga, navegan los
ríos metafísicos mientras los hombres tratan de explicarlos a lo Heráclito.
Este
pensador griego, cuya intertextualidad puede apresarse en el capítulo
36 de Rayuela, vivía como los hombres de esta novela preocupado
con la explicación del mundo que lo rodeaba. Al igual que Morelli, su
queja era que muchos hombres fallan en comprender el logos,
el principio universal a través del cual todas las cosas se relacionan
y todos los eventos naturales ocurren, porque viven soñando con una falsa
visión del mundo. Una manifestación de esta razón era subrayando la conexión
entre los opuestos. Por ejemplo, salud y enfermedad se definen una a la
otra. Bondad y maldad, caliente y frío y otros opuestos están similarmente
relacionados. Esta unidad, a pesar de los cambios, Heraclito la ilustraba
con su famosa analogía de que "nadie se baña dos veces en el mismo
río". Heráclito fue impopular en su tiempo. Para curarse de la hidropesía
se untó de mierda hasta el cogote. Cuando se le secó le quedó una marca,
y unos perros se lo comieron. Horacio al bajar a los puentes donde dormían
los desamparados siguió textualmente al filósofo griego. Los perros (policías)
lo arrancaron "del lado de allá". Aunque
la intertextualidad se use menos ahora debido a la crítica devastadora
a que ha sido sometida especialmente por los postestructuralistas por
considerarla una mixtura impura de la estructura textual, tanto ésta como
la parodia seguirán minando la vena de la literatura como referencia a
sí misma ya que es imposible desprenderse del legado recibido ni tampoco
suprimir el deseo de vestir con nuevos trajes (así sean hechos con periódicos de ayer),
lo expresado por otros.
Notas 1
No se toman en consideración las acepciones de Kristeva que en abril de
1968 las trajo a colación con su ponencia sobre "Problemes de la
structuration du texte" donde elabora una teoría del texto como un
centro sistemático de signos situados con relación a otros sistemas de
significación de una cultura donde la interacción de los códigos diferentes,
discursos o voces atraviesan el texto. Esta permutación de textos dentro
del proyecto semiótico de estratificación y topología especifica diferentes
arreglos dentro textos social-históricos. Tampoco la de Jacques Derrida
quien proclama nada fuera del texto ni la de Roland Barthes
para quien el texto es un tejido de araña cuyo placer está en descifrar,
ni Umberco Eco para quien intertextualidad es un modo de over-coding.
Ver la relación de estas categorías en los siguientes URL: http://web.uvic.ca/~ckeep/hfl0278.html Obras citadas Alazraki, Jaime. "El texto como palimpsesto: lectura intertextual de Borges". Hispanic Review. Vol. 52 No. 3, Summer 1984, University of Pensylvania, 281-302 Bajtin, Mikhail M. "Discourse Typology in Prose". In Reading in Russian Poetics: Formalist and Structuralist Views. Ed. Ladislav Matejka and Krystyna Pomorska. Cambrigde, Mass.: MIT P, 1971 Borges, Jorge Luis. Obras completas 1923-1972. Emecé Editores, Buenos Aires, 1974 Cortazar, Julio. Rayuela.
Segunda edición, Editorial Suramericana, Buenos Aires, 1965 Fish,
Stanley Eugene. Is there a
text in this class? : The authority of interpretive communities. Cambridge,
Mass. : Harvard University Press, 1980 Genette,
Gérard, 1930-. Palimpsestes
: la littérature au second degré. Paris :
Seuil, c1982 Gutiérrez Girardot, Rafael. "La
literatura como parodia en Jorge Luis Borges". Hispamerica: Revista
de literatura. Año XXV, No. 73, pp. 3-13 Hutcheon,
Linda, 1947-. A theory of parody
: the teachings of twentieth-century art forms. New
York : Methuen, 1985 Jones, Julie. "
The City as Text: Reading Paris in Rayuela. Revista Canadiense de Estudios Hispanicos 15, no. 2 (1991 Winter): p. 223-34
Rodríguez, Monegal. Borges,
lector Britannicae. Espiral/Revista 7. Editorial Fundamentos, 1980 Rose, Margaret. Parody/Metafiction.
London: Croom Helm, 1979 | Present | Narración | Ensayo | Poesía | Plástica | Contacto | Copyright 2000 Literart.com, All Rights Reserved. |